Adrián Ruíz
“Cabezas” intocables. ¿Por qué cayeron tres policías coludidos con el hampa -presuntamente?. Por la llana razón que los guardianes -asociados con los malos-, no se pueden autoarrestar. Se infiltraron en todos los niveles: policía estatal y municipal, Marina, Guardia Nacional y Ejército. Las piezas más débiles se convierten en “carne de cañón”. Las “cabezas” grandes nunca caerán.
Diego N., Lucero N., José Manuel N. e Ismael N., quienes según se encargaban de proporcionar información y protección. Para causar caos en las instituciones con operación para obstaculizar las investigaciones sobre homicidios, distribución de drogas y operaciones delictivas de alto impacto. Representan mínima parte de la gran mafia de los cuerpos de seguridad.
La médula del dominio en las ramificaciones del crimen que azota al país. Y particularmente a Puebla, desde hace al menos cinco cuatro sexenios. Se operan a través de los altos mandos de los cuerpos de seguridad institucionales.
Resulta risible que para “desarticular” una red de infiltración del crimen organizado en estructuras -4 policías municipales- de seguridad pública. La Secretaría de la Defensa Nacional -SEDENA- la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana -SSPC- Federal y el Centro Nacional de Inteligencia, en estrecha coordinación con la Fiscalía General del Estado de Puebla (FGE), hayan montado durante meses de investigación y labores de inteligencia en la operación Cofradía, para aprehender a cuatro de los eslabones más débiles de la cadena del crimen.
Se trata de la misma cortina de humo que utiliza la Secretaría de Seguridad Pública, cada vez que el hampa “siembra” cadáveres por la ciudad: “es un ajuste de cuentas entre grupos criminales”. Los cuerpos nunca son identificados. Y menos los ejecutores. A últimas fechas todo se lo “achacan” o se lo “achaca” la Barredora”.
Lo mismo ocurre cuándo “decomisan” grandes cantidades de huachicol. O “descubren” tomas clandestinas de los ductos de Pemex. O algo más inverosímil: “desarticulamos” una banda poderosa de narcotráfico.
En todos los casos sólo las autoridades conocen el destino de la mercancía decomisada. El monto total de cada una. Pero los criminales responsables brillan por su ausencia. Los pillos siempre tienen tiempo y vías de escape. Y las mentes que manejan todos los hilos el crimen. Se encuentran en la sombra. No dan la cara. Están protegidos.
Por lo pronto los cuatro detenidos pasarán un “rato” bajo la sombra. Es el precio de servir a la delincuencia común y a la uniformada. De ninguna manera se trata de la desarticulación de organizaciones delictivas. Son sólo cuatro elementos que vieron la oportunidad de mayores ingresos a los que ganaban por arriesgar la vida a diario.
No es justificable, pero tampoco son los más grandes criminales. Servían como “halcones” de la mafia. Los meses empleados para descubrir a la organización de cuatro elementos. También debieron arrojar las identidades de las cabezas grandes. De lo contrario todo seguirá igual. Los inculpados son elementos desechables y reemplazables.
Las sentencias del póker de presuntos culpables no se alcanzará a dar. Cuando sus reemplazos en las operaciones a su cargo, serán ocupadas. Su captura sirve para que los altos mandos se laven las manos.
Así criminales con placas y con protección. Contarán con una tregua que les permitirá seguir con sus operaciones sin preocupaciones. La captura de la más peligrosa organización de policías hampones, fue desarticulada en Puebla.
¡Eslabones endebles!
Reporte del Informante
Otro logro. Las oportunidades de crecer no las deja pasar la rectora de la BUAP, Lilia Cedillo Ramírez. Tampoco pierde el tiempo. Ni en periodo vacacional. La doctora está presta a dejar huella en la máxima casa de estudios de Puebla.
No le basta con llevar a la universidad a otro nivel. En el aspecto personal, también crece. La pasión por la investigación -años sumergida el esté submundo que para la mayoría pasa desapercibido-, la ha llevado a redoblar esfuerzos.
La rectora Cedillo Ramírez, recibió la renovación como Nivel II en el Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores.
El reconocimiento no es menor. La doctora cuenta con una impecable trayectoria en la investigación. Se puede decir que antes de ser rectora es investigadora.
¡Merecido reconocimiento!
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