Adrián Ruíz
Caso Marín. La polémica envuelve a Mario Plutarco Marín Torres -exgobernador de Puebla-, son casi 20 años de estar en el ojo de las autoridades. Las dos décadas las ha vivido entre penales y domicilios en Acapulco -casa de su hermana- y Xilotzingo. Esta última de su propiedad y en la que se encuentra desde hace unos días -según fuentes confiables de La Entrega-.
El viacrucis de Mario Plutarco, inició a principio de su mandato con la equivocación de “secuestrar” y “torturar” -diciembre 2005- a la escritora Lydia Cacho, quién lo involucró en actos de pederastia. La semana pasada Marín Torres, fue señalado de haber estado coludido con el cártel de los Beltrán Leyva a través de operadores como Ismael Coronel.
De acuerdo con tres fuentes de La Entrega: “Qué crees Adrián, Mario Marín, regresó a su casa de Xilotzingo en días pasados”. Ante la incredulidad el segundo informante nos afirmó: “así es amigo lo vi”. Y el último nos aseguró: “si es cierto Adrián”.
Hace cuatro meses -2 de abril-, el exgobernador poblano, reingresó al Centro Federal de Reinserción Social 1 Altiplano en Almoloya de Juárez, Estado de México. Pero al parecer salió para volver a seguir su proceso en arraigo domiciliario en su casa de Xilotzingo.
Una anécdota de la Entrega relacionada con Arturo Beltrán Leyva en tiempos del gobierno de Mario Plutarco Marín Torres, es la siguiente:
Un día más bien una madrugada -otoñal-, era el horario que nos veíamos una fuente valiosa de La Entrega -qepd-. Nos llamó por teléfono y me dijo te espero Adrián a la hora y lugar de siempre -sur de la ciudad-. Te tengo una bomba. Contesté ahí nos vemos.
Siempre llegó 10 minutos antes a las citas -mala costumbre-. No me gusta hacer esperar a la gente. Pero el también era puntual. Se estacionó y abrió la puerta del copiloto. De inmediato me soltó: quieres un tip para una columna a nivel nacional – en ese tiempo La Entrega aparecía en Síntesis, también ahí nació-.
Acude un martes antes de las seis de la mañana -hora de apertura- al baño turco público de un hotel del centro histórico. Tienes que ser de los primeros, porque a las 6:15 nadie más ingresa. Al lugar acude: Arturo Beltrán Leyva.
Incrédulo -como con el regreso de Marín a casa- le dije: no lo creó pero además luce peligroso. Me dijo: tiene sus riesgos pero vale la pena ¿O no?. Ya te informe si no vas es tu decisión.
Dejé pasar dos martes. Pero el instinto de reportero pudo más. A la tercera semana. Fui al lugar desde las 5 de la mañana. 30 minutos después abrieron las puertas de acceso al baño. Pagué mi entrada y entré a la zona general.
Conmigo entraron al menos otros 15 individuos. Todos se conocían. Empezaron a bromear entre ellos. Al mismo tiempo que nos desvestíamos. Minutos después ingresaron entre 8 ó 9 individuos, fornidos con chaquetas largas.
Y entre ellos el mismísimo Arturo Beltrán. Después del masivo ingreso nadie más entró a las instalaciones. Se desvistió y entro directo al cuarto de vapor. Nadie más accedimos al lugar en la puerta vestidos tal como llegaron se apostaron los guaruras.
Los restantes permanecimos en la zona de regaderas. Después de 25 minutos aproximadamente. Beltrán Leyva se dirigió a la regadera de agua fría para refrescarse y acostarse en la primera plancha de masaje.
Al finalizar el masaje y el baño, salió a los vestidores, no lo vimos más. Antes otro de sus guaruras, pagó en dólares al bañero. Y repartió entre los que estábamos billetes de 20 dólares.
Por supuesto no publicamos lo comprobado. La razón: nos enteramos que Arturo Beltrán, era vecino en la ciudad de Puebla. Y el peligro era mayúsculo. También atestiguamos la celebración de los XV años de su hija en un rancho por Izúcar de Matamoros a la que acudieron políticos -pero esa es otra historia-.
¡Refugio ideal!
Reporte del Informante
Privilegios del poder. Qué el coordinador de gabinete estatal, José Luis García Parra, pasee con su novia Belinda, en Disney, Estados Unidos, para celebrar su cumpleaños. No está mal. Puede festejarla en cualquier parte del mundo. Lo malo es que lo haga con menos de un año de labores en el gobierno. Por lo que no tiene derecho a vacaciones con todo y la solicitud por oficio EE/CG/225/2025 que ingresó el 4 de agosto.
De acuerdo con el Artículo 81 de la Ley Federal del Trabajo. Las vacaciones deberán concederse a las personas trabajadoras dentro de los seis meses siguientes al cumplimiento del año de servicios. Y si Pitágoras no falla. García Parra, tiene 7 meses como empleado del gobierno estatal.
Las explicaciones de García Parra están de más.
¡La Ley es la Ley!
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