Adrián Ruíz
Embarrado hasta el tuétano. Los cambios en la Fiscalía General del Estado son la muestra más clara de que no existe ni ha existido, ni existirá la “AUTONOMÍA”, que tanto cacaraquea Alejandro Armenta. Juzgue usted lector: la recua de sátrapas que llegó a negociar y extorsionar con poblanos, son unos mafiosos -caso 40 grados, Mamitas y compañía-.
Y otros no tan mafiosos -médicos y fisioterapeutas, extorsionados por Israel Parra y su jefe-. El grupo llegado del Estado de México -del cual aún quedan varios fiscales entre otros Margarita Silvia Ortiz e Israel Parra-.
La decisión de intervenir la Fiscalía, no es más que de Alejandro Armenta. Es el responsable directo de la protección a delincuentes. Y nombramientos de personal corrupto.
El grupo de foráneos -que salieron- lo impuso Quiquet Pastor Betancourt, hermano de la Fiscal General: Idamis. El venerable maestro como es conocido -en el argot de los masones-, trajo a gente corrida del Estado de México.
En un año echó a perder la confianza que Alejandro Armenta tenía en su hermana. Ello le abrió las puertas para meter mano en una operación que le garantiza cocinar un gran tamal. Qué más bien será el martillo político que servirá como como petate para espantar muertos.
La Entrega se anticipa con claridad, el delito de moda en la Fiscalía General será: la extorsión. Por tanto comunicadores –“chayoteros” y con pasado corrupto-, servidores públicos deshonestos y todos aquellos que se resistan a aflojar “el cuerpo”, vayan pensando en ponerse blanditos. Serán sometidos sí o sí.
Riesgos, son muchos los que se corren y de ello se aprovecharán los nuevos dueños del martillo. Tendrán los expedientes abiertos en sus manos para hacer y deshacer. Los movimientos en la Fiscalía, no son otra cosa que: rotación de ladrones. La diferencia es que ya no serán foráneos. Vaya consuelo.
¿Cómo ven los cambios los verdaderos juristas?. Resulta claro que cuando un servidor público emigra de un cargo como Magistrado a un órgano policiaco es por qué el negocio será mayor. Quién no conoce la historia de la Fiscalía -antes Procuraduría- está condenado a repetirla y sino pregúntenle a Blanca Laura Villeda Martínez -exprocuradora-.
Es real el utilitarismo. Es propio de la falta de dignidad y respeto pero entre políticos es lo más común. Don Fredy Erazo, en otros tiempos abogado adulador de Alejandro Armenta. Hoy admite que no tiene la remota opción de convertirse en Presidente del Tribunal Superior de Justicia -TSJ-. Y de nueva cuenta se pondrá a prueba su lealtad.
Sin embargo, difícilmente aguantará los cañonazos de presidentes municipales, funcionarios y delincuentes con poder económico. Cambiarán mil nombres al interior de la Fiscalía. Lo que no cambia es el funcionamiento corrupto. Lo mismo es Chana que Juana. O Pedro que Juan. Todos sacan tajada. Si lo hizo Gilberto Higuera. Por qué no lo va a hacer Idamis Pastor. Y los que vengan.
¡Martillo político!
Reporte del Informante
Delincuencia imponente. Cada vez que Alejandro Armenta, exclama que no tiene relación con la delincuencia -casi a diario-. Es como mentadas para la ciudadanía. El mandatario está más embarrado que un mantel con mole. Igual de asqueroso es su cinismo.
Entre otros malhechores con los que tiene relación es el hermano de la Fiscal, Idamis Pastor. Se trata de Quiquet, quién es el verdadero administrador de la Fiscalía poblana. El mismo al que arrestaron en 2016, en el aeropuerto de Narita, Japón, acusado de narcotraficante con 2 kilos de cocaína.
Cómo todo delincuente en potencia, intenta “maquillarse” como personas honorable. Algunos como honestos empresarios –Javier Milian y su esposa Erika Rubio-, otros como funcionarios derechos y unos más como comunicadores incorruptibles. Quiquet Pastor, eligió la masonería -poderosa logia en Puebla, por cierto-.
Desde marzo de 2008, antes de su detención, fue designado Gran Vigilante de la Gran Logia Masónica de Baja California. Más tarde en febrero de 2010, fue ungido Gran Maestro de Mexicali. Es originario del Estado de México, por ello trajo a sus malandros a Puebla.
En 2012, regresó a Ecatepec, para convertirse en director de verificación y normatividad del ayuntamiento. Se mantuvo hasta 2013, para ser destituido por denuncias de corrupción -que casualidad de dónde aprendería Idamis-. Le perdonaron una denuncia por extorsión a un empresario.
Las clases ampliadas y corregidas de extorsión las impartió bien Quiquet Pastor a sus discípulos y su fraterna para mandarlos a la Fiscalía de Puebla. ¿Cómo consiguió salir de la penitenciaría de Fuchu en Japón, dónde se encuentran presos reincidentes y extranjeros detenidos por narcotráfico con sentencias hasta por nueve años?.
¡Sin nexos con el hampa!
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