Adrián Ruíz
Grupos y mafias. Contra el desgastado discurso de que la Fiscalía General de Estado es un organismo autónomo. Está claro que responde a los intereses del ejecutivo -Alejandro Armenta-. Es uno de los “garrotes” políticos del gobernador. No se mueve un dedo sin su visto bueno. Como la liberación del “empresario” -delincuente- Javier Milian.
Sí alguien creyó que con la nueva administración se acabaron: extorsiones, cochupos, milpas, torturas y cobros hasta por respirar. Se equivocó. Por el contrario la herencia de Gilberto Higuera Bernal, opera con más libertad.
Al interior de la Fiscalía, tienen la certeza que la titular Idamis Pastor Betancourt, no cumplirá más de dos años al frente. Por ello la cosecha de la milpa está a todo lo que da -con todo y que Alejandro Armenta a diario salga con su palabrería agotada: se acabó la milpa-.
La corrupción se fomenta a tal grado que a cada ministerio público, se le exigen 30 mil pesos mensuales. Si quieren laborar en las agencias de la capital poblana. O la periferia. En caso de no cumplir los mandan a los municipios más apartados.
Mucha gente fue la que heredó Gilberto Higuera. Toda proveniente del Estado de México y la Ciudad de México. Con más mañas que conocimiento del funcionamiento de la Fiscalía poblana. Desplazó a servidores públicos poblanos.
Entre la gente foránea, llegaron grupos y mafias que asentaron sus laureles en la Fiscalía. Como la abogada tapatía Alejandra, quién incrustó gente vinculada al Cártel Jalisco Nueva Generación -CJNG-.
Los mafiosos venden espejitos a Segob -Secretaría de Gobernación-, para permitir la fabricación de carpetas de investigación. Las pérdidas en bienes asegurados fueron multimillonarias. Aún existe una flotilla de camionetas RAM , perdidas.
Y el ex fiscal de robo de vehículos, Arturo Martínez Bermúdez, prófugo por mandato de aprehensión local y federal. También por delincuencia organizada. El individuo con la impunidad que permite el gobierno armentista. Se pasea a lo largo y ancho de Puebla, como la persona más honesta.
Martínez Bermúdez, tiene infiltrada en la Fiscalía a su esposa, quién trabaja en la oficina de la secretaría particular de la Fiscal, Idamis Pastor. Por lo que cualquier señal en su contra, contará con el “pitazo” oportuno para poner tierra de por medio.
Otra ficha incrustada labora como como Fiscal de Seguridad Vial, Yolanda Huerta, quien se desempeñaba como vice Fiscal de robo de vehículos con Martínez Bermúdez. Se encargaba de todos los cochupos con él. La mujer es otra antena dentro de la Fiscalía.
Está mafia opera por fuera con ministeriales. Además nunca se ha investigado el extravío de una flotilla de camionetas RAM. Las cuales estaban en las afueras del penal de San Miguel y como por arte de magia se perdieron.
La Fiscalía General del Estado, sigue como siempre: el signo de pesos abre las puertas del bulevar 5 de Mayo. Todo se cobra desde la entrada. La agilización de las investigaciones dependen de la denominación del billete.
¡Operadores protegidos!
Reporte del Informante
Vamos al circo. El ignorado espectáculo de la pelea de “La Bonita» Sánchez y la argentina Tamara “La Rebelde” Demarco, podrá ser presenciado por poblanas y poblanos. Ante el desdén de la afición. Los boletos son regalados para llenar el auditorio GNP.
Cómo el boletaje no se vende como esperaban. El gobierno y los organizadores, decidieron regalar localidades. A los medios de comunicación “porristas”, los abarrotaron de entradas para repartirlas como mejor les parezca.
Es el precio de falta de imán taquillero de “La Bonita” Sánchez, que ni en su propia tierra la siguen. Ninguna promoción de la pelea, fue suficiente para interesar a la afición poblana.
El circo que montaron, ningún interés despertó entre los poblanos. La mayoría de la población. Además de desconocer la contienda. Tampoco conocen a Gabriela Sánchez.
Quién si estará en primera fila. Y hasta tendrá en sus manos el cinturón en disputa, será: Alejandro Armenta. Cómo en la pasada contienda, cuándo intentó poner el fajín en la cintura de “La Bonita” Sánchez, pero el comisionado se lo quitó.
¡Gobernador exhibicionista!
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