Adrián Ruíz
Abasto lo primordial. El nombre del renovado hospital IMSS, San Alejandro o Carmen Serdán es lo mismo. Lo importante para los derechohabientes es que cumpla con un servicio eficaz. Incluido el abasto de medicamentos. Con el sector salud colapsado en nada contribuirá el nosocomio de la 10 poniente 2 mil 721.
El cambio de nombre es irrelevante para los más de millón y medio de afiliados al IMSS en el estado poblano. El pésimo servicio en las 49 clínicas del Seguro Social, para atender a la población son insuficientes.
A cambio de la falta de servicios médicos óptimos. Los millones de trabajadores, reciben los puntuales descuentos de las aportaciones al IMSS. Los montos varían de acuerdo a los salarios de cada uno y el tipo de seguro y el salario base de cotización. Los más comunes son del 0.25% y el 11.16%.
Más que el nuevo nombre será de vital importancia que el renovado hospital, localizado en la colonia Villas San Alejandro. Cumpla con los servicios anunciados con bombos y platillos. Y no se queden en el tintero como siempre.
Son tantas las necesidades de salud en Puebla, que un hospital más -Carmen Serdán o San Alejandro-, es como un curita para hemorragias tan profundas con el atraso de ayer, hoy y siempre. La reapertura no evitará que los enfermos, sean atendidos en los pasillos de los hospitales.
Con todo y que poblanas y poblanos, también son atendidos en el ISSSTE, ISSSTEP, Pemex, Defensa Nacional, Marina e Instituto de Salud para el Bienestar, así como instituciones privadas. El apoyo que brindan al IMSS, tampoco soluciona la saturación de los servicios de salud.
Sin exagerar y con cifras comprobables. Para la atención de más de millón y medio de derechohabientes poblanos. Las 49 clínicas del IMSS, tendrían que atender en prometió a más de 33 mil pacientes. Lo que sería imposible.
Aunque también hay que tener en cuenta que el millón y medio de personas afiliadas al IMSS, requieren el servicio al mismo tiempo. Sin embargo ha quedado comprobado que con un mínimo número de enfermos. Los hospitales carecen de la capacidad para la atención.
Las consultas externas y las intervenciones quirúrgicas -principalmente-, tienen meses de retraso. Alguna hasta medio o un año. Aún con la urgencia de vida o muerte. Las personas con recursos, acuden a operarse en clínicas particulares. Las más están destinadas a perder la vida.
En resumen el nosocomio Carmen Serdán. Es para el IMSS, la presidenta Claudia Sheinbaum y Alejandro Armenta: una obra emblemática -después de 8 años de reconstrucción-. Para poblanas y poblanos el hospital San Alejandro, que volverá a la circulación. Seguirá siendo el calvario de la vida diaria.
El directo del IMSS, Zoé Robledo, debería sentirse más avergonzado por la eterna tardanza de reconstrucción del hospital poblano. Qué presumir lo que no es más que parte de sus obligaciones. Tampoco el gobierno estatal, puede hacer caravana con sombrero ajeno.
Y menos partir plaza con la presencia de al menos 16 gobernadores -de acuerdo con la lista oficial de invitados- y funcionarios, para tan poca obra. La fiesta lució como si se inauguraran otros 49 hospitales del IMSS.
¡Fiestón por nada!
Reporte del Informante
Pleito perdido. Por más que Alejandro Armenta, explique que Pepe Tomé es su amigo. Y que dejó la comunicación oficial por causas de salud -hay algo de cierto La Entrega lo publicó en su momento-. La realidad es que tiene mucha responsabilidad del rechazó de los gobernados.
Lo que Alejandro Armenta, hizo fue escuchar a su jefe de gabinete José Luis García Parra “El Choco”, quién siempre tuvo diferencias con Pepe Tomé. Y quedó demostrado quien es más amigo del gobernador.
“El Choco” se impuso a la ineptitud de Tomé. Desde el principio del gobierno de Alejandro Armenta, el jefe de gabinete. Los problemas del mandatario con los medios de comunicación, fueron originarios por el pésimo manejo del exdirector de Comunicación Interinstitucional.
Las diferencias entre ambos, empezaron con los convenios publicitarios con los medios de información. Mientras Pepe Tomé, privilegio a sus “cuates”. “El Choco”, dio más apertura. Incluso el negoció directamente con algunos.
Por ello el daño no fue mayor para Alejandro Armenta. Aunque por culpa de Tomé, sale raspado a diario. Las palabras del pésimo exresponsable de la prensa son: “haz lo que quieras, puedes pegarle al gobernador. No le importa en lo absoluto”.
Qué bueno que es amigo de Alejandro Armenta y velaba por su imagen. Si fuera su enemigo estaría peor la situación. La baja -no tanto- de Pepe Tomé, no impedirá que siga pegado al erario público. Se trata de mantenerlo en la nómina para pagar el seguro de gastos médicos que sale caro para que lo atiendan en el Hospital Ángeles.
¡”El Choco” tronó a Tomé!
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