sábado, marzo 7, 2026
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Lacayo favorito

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Adrián Ruíz
Manto protector. Se llama Raymundo Atanacio Luna. Se maneja con perfil bajo. Es uno de los lacayos consentidos de Alejandro Armenta. Padece igual que él de patología política. Tienen como mayor enemiga: la boca.
Bajo las sombras del gobierno armentista ha tejido sus redes de poder. A principio de la administración lo hizo como director del Sistema Estatal DIF. Pero como no es santo de la devoción de Cecilia Arellano. Reventó a los tres meses -marzo de 2025-.
De inmediato habló con su protector -Alejandro Armenta-, quién lo encumbró más. Lo colocó nada menos que como coordinador del Plan Hídrico en Puebla. Un puesto envidiable por el presupuesto destinado principalmente a los saneamientos del Río Atoyac y el Lago de Valsequillo.
En la verborrea gubernamental, suena benéfico para Puebla. Sobre todo porque se “agarran” que se trata de una de las prioridades de la presidenta Claudia Sheinbaum. Y tal vez sea así. Pero en lo que resta del sexenio de Alejandro Armenta, no va a ocurrir.
Sólo es una falsa bandera como la mayoría de las que enarbola. Por el supuesto AMOR A PUEBLA. Lo que no es más que una polución superior a la del Atoyac y Valsequillo. Los más de mil millones de pesos destinados para los saneamientos de los dos lugares. Acabarán en bolsillos de los encargados del Plan Hídrico y cómplices.
Raymundo Atanacio, dejó sembrada en el DIF Estatal a su comadre Nadia Aguirre Flores. La colocó como directora de Inclusión y Rehabilitación en el organismo. La señora se encuentra en el centro de una polémica sentimental. Si bien es asunto personal deja de serlo al efectuarlo al interior de las instalaciones de la avenida Reforma y 13 sur.
El affaire con su secretario particular David Vázquez Fernández, quién de caballerango pasó a funcionario público. Vive sus mejores momentos al interior del DIF Estatal. Aprovechan que Cecilia Arellano, casi no se aparece en las instalaciones. Y cuando lo hace son 2 o 3 horas como máximo -tal vez porque el nombramiento honorario como presidenta no la obliga a laborar-.
Sin embargo no es toda la gama de temas que arrastra Raymundo Atanacio. Aunque en su momento declaró que cada quien debe responder por sus propios actos. En relación a la detención de su sobrino Kevin Atanacio Luna -expolicía municipal-, por vínculos con el grupo criminal La Barredora.
Tiene razón no es responsable de los actos de su sobrino. Sin embargo es parte de su familia. Y eso no lo puede negar ahora que Kevin cayó en desgracia.
La relación familiar no es a conveniencia. El lazo consanguíneo va a existir de por vida. Raymundo Atanacio es tío de Kevin le guste o no.
¡Ligas irrompibles!
Reporte del Informante
Lujos delatores. Tarde muy tarde se arrepintieron los tres mandos policiacos municipales de exhibirse con bienes materiales adquiridos con dinero de procedencia ilícita -delincuencia-. Creyeron que no los detectarían. Y se equivocaron.
Lo más grave -aparte de la cárcel- es que sus vidas corren peligro. Los tres fueron amenazados de muerte, si se les ocurre hablar. Más les vale guardar silencio. Existe gente de “muy arriba” involucrada.
Los 30 mil pesos semanales que les entregaban, fueron insuficientes para adquirir bienes patrimoniales que les garantizarán su futuro. Acaso pudieron adquirir un vehículo compacto, nada más. Eso sí, nuevo de paquete. Y con los sueldos que ganan. Pues de dónde.
La pregunta es ¿Quién los puso? Porque al interior de la corporación era sabido lo que hacían. Es decir su colaboración con la delincuencia para que operara libremente. Principalmente en el centro de la capital poblana, era de sobra conocida.
El narcomenudeo tenía y sigue teniendo libertad en los centros educativos -escuelas-. Lugares que tenían a su cargo los vigilantes municipales. Completaban su colaboración con filtrar días y horas de los operativos policiacos que se realizarían.
Así como obstaculizar o desviar investigaciones sobre grupos delincuenciales. Los tres policías dos hombres -uno de ellos Kevin sobrino de Raymundo Atanacio Luna, funcionario del gobierno armentista- y una mujer, quedaron entre la espada y la pared. El menor movimiento en falso dentro de prisión les costará algo más que la privación de la libertad.
¡Entre la espada y la pared!
ru*****@***il.com

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