Adrián Ruíz
Guinda sucio. Los “baños” de pureza que pretende darse Alejandro Armenta, para hacer creer que es honesto y recto. No quitan el lodo impregnado por años de corrupción -primero como priista y ahora como morenista-. Se equivoca si piensa que al volverse guinda. Está libre de su deshonesto pasado, presente y futuro.
La actitud moralista que intenta proyectar. Funciona para quienes no lo conocen. El desgastado discurso diario. Se asemeja más a una estrategia de campaña que a un interés real por la transparencia de su gobierno.
Si bien los 2 mil 600 millones de pesos, por un convenio publicitario -exigido por una televisora local-, son exagerados para un medio que poca gente sintoniza. También es exagerada la exhibición pública de parte de Alejandro Armenta y su gente.
La televisora en cuestión podría demandarlo por daño moral. Porque difícilmente Alejandro Armenta y su equipo pueden comprobar que hayan pedido tantos millones de pesos. Cómo actúa el gobernador es poco creíble.
Para que Armenta, tenga credibilidad también debería revelar las cantidades que otorga a “chorrocientos” medios de comunicación, para que repitan sin cesar los dice en sus matutinas ruedas de prensa. Son ecos de los intereses de un gobierno sin pies ni cabeza.
Ningún medio lo cuestiona sobre temas que perjudican a Puebla. Y que necesitan atención urgente. Nadie le pregunta del derroche económico de todas las dependencias y secretarías de su gobierno. Del descarado nepotismo impuestos en la administración estatal.
Por qué razón: a Alejandro Armenta le molesta la crítica -aunque asegura que está abierto al debate-. Dice que esta de acuerdo con la crítica constructiva, pero no con la destructiva. La crítica sólo es una, ni constructiva, ni destructiva. Sólo crítica y punto.
Es contradictorio que Alejandro Armenta, acuse con ligereza hechos de chantaje y corrupción. Sobre todo porque su administración, será auditada -aunque hasta que finalice su gobierno-, como marca la ley. Porque la fiscalización no es selectiva, ni mediática: se trata de un proceso institucional que se realiza con pruebas.
Alejandro Armenta, convierte todo en espectáculos políticos. En los que por ser el gobernador. Lo hace contra gente del pasado. Evita enjuiciar a sus “colaboradores”. Personajes de comprobada deshonestidad que se enriquecen a manos llenas con la complacencia de un mandatario corrupto.
Al final, el tiempo pone a cada quien en su lugar. Así como hoy proclama rectitud. En el futuro saldrá a la luz cuántos millones se llevan Alejandro Armenta y sus funcionarios al concluir su administración. Y lo más interesante es verificar si su discurso de honestidad. Será medido con la misma vara con la que hoy pretende medir a los demás.
Cómo justificará el gasto de los recursos públicos, invertidos en Gabriela “La Bonita” Sánchez, José Luis García Parra “El Choco”, Laura Artemisa, etcétera, etcétera. Cuando los millones de pesos se requieren en obra pública, salud -vacunas inexistentes para COVID e influenza-, educación, creación de empleo, combate a la delincuencia y por encima de todo erradicar la corrupción.
Alejandro Armenta, es el claro ejemplo del fracaso de convertir a priistas corruptos en morenistas “rectos”. La improvisación de hacerlo gobernador de un estado tan importante como Puebla. Sin medir las consecuencias es el costo que se paga por votar sin saber de quién se trataba.
¡Falso de toda falsedad!
Reporte del Informante
Renuncias obligadas. El plan “escoba” en la Fiscalía General del Estado, se puso en marcha. El 2026, llegó con malas nuevas, para los Ministerios Públicos. A un número considerable le pidieron sus renuncias.
Los más afortunados, fueron cambiados de adscripción. En la práctica también es una manera de hacerlos renunciar. Porque los mandaron a municipios de la Sierra Norte del estado.
El pretexto para exigirles sus renuncias: por baja productividad. Los afectados ignoran a qué se refieran con baja productividad. Porque los delitos no los provocan los Ministerios Públicos. Sólo son los encargados de investigar y aportar pruebas de los inculpados, para integrar correctamente las carpetas de investigación.
Tal ves la poca productividad se refiera a la cosecha de “milpa”, para entrarle con los altos mandos de la Fiscalía.
¡Limpia de MP!
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