Adrián Ruíz
Rudo mensaje. El regreso del exgobernador Mario Plutarco Marín Torres a la prisión del Altiplano, para seguir su proceso, tiene tintes políticos. El riesgo de fuga argumentado por el Tribunal de Apelación de Quintana Roo, es inexistente por el estado de salud de Marín Torres -hay que recordar que en agosto pasado lo trasladaron a su casa de Xilotzingo en ambulancia-.
El error cometido desde su arraigo domiciliario fue: hacer intensa vida social. En su domicilio desfilaban a diario amigos, empresarios y políticos. Mario Marín, parecía el vicegobernador de Puebla.
Por algo el gobernador Alejandro Armenta, prohibió a sus cercanos visitarlo. Hubo quienes desobedecieron y no han sido tomados en cuenta para integrarse a su gobierno. Las “visitas” de sus amigos le hicieron daño involuntario.
Sin previo aviso al filo de las 13 horas de esté miércoles -ayer-. Cuándo Mario Marín, era atendido por su médico personal de un problema serio en la columna vertebral, llegaron elementos del Poder Judicial para trasladarlo al penal del Altiplano.
Los responsables directos del retorno de Mario Marín a prisión son los abogados que lo defienden y sentirse sobrado en Puebla. Sin detenerse a pensar que el arraigo domiciliario le podría ser revocado como ocurrió.
Estar en condición de arraigado, no significaba que podía hacer vida social. Como toda persona que goza de sus garantías de libertad. Mario Marín se volvió a equivocar. Y el panorama luce sombrío. La orden de que esté en prisión viene de muy arriba. Dónde muy pocos pueden acceder.
Lo que debe cuestionar Mario Marín a su defensa es ¿Porqué al ser revocado el fallo de arraigo domiciliario? Se dispone de inmediato su reingreso al CEFERESO, dónde se encontraba.
Si sus abogados le dieron -que es su obligación- seguimiento a la apelación de la presunta víctima -Lydia Cacho-, se enteraron de la situación. Pero estaban confiados que se confirmaría el fallo a favor del amparo. Lo perjudicaron.
En base al principio de contradicción que rige el sistema penal acusatorio. Por sentido común debieron contestar los agravios de apelación. Tenían que demostrar lo contrario a los argumentos de la victima Lydia Cacho.
Pero no hicieron nada. Si Lydia Cacho, argumentó que Mario Marín, es una persona que goza de vínculos políticos fuertes en el gobierno del estado. Y que asistió a eventos políticos y salió de su domicilio a reuniones al interior del estado. Pero que sobre todo su casa de Xilotzingo, parecía una oficina pública.
La defensa del exgobernador, debió justificar que siempre estuvo convaleciente en su domicilio. Recuperándose de su estado de salud. Está comprobado que es diabético y ahora le aqueja un mal de columna vertebral.
Sin embargo lo anterior no se puede demostrar por las múltiples fotografías y videos de Mario Marín en eventos. En resumen su defensa no lo puso al tanto y tampoco le hizo ver el alcance y limitación de la medida cautelar que es prisión domiciliaria. O simplemente le valió. Y creyó que en Puebla, estaría “protegido”.
Contrario a Mario Marín, el exdirector de la policía judicial Adolfo Karam Beltrán, juzgado por la misma causa, mismo hecho, mismas razones. Sigue su proceso en libertad -ni siquiera en arraigo domiciliario-. La diferencia es que desde su salida -el año pasado-, ha manejado bajo perfil. No asoma la cabeza ni por equivocación.
¡Vida social perjudicial!
Reporte del Informante
Sin sobresaltos. El regreso a clases -ayer- en Ciudad Universitaria, se dio sin el menor incidente. Tras el paro de labores de más de un mes. Más de 100 mil estudiantes, acudieron puntuales.
El temporal pasó sin causar estragos a la Máxima Casa de Estudios. Ahora viene el proceso de admisión 2025. En el que la administración universitaria trabaja horas extras. También se darán las elecciones para la rectoría.
En este sentido y con todo lo acontecido en las últimas seis semanas. La permanencia otros cuatro años de la doctora Lilia Cedillo Ramírez, es inevitable. Con el escaso margen de maniobra para el, la, los o las candidatos opositores, será una competencia desigual.
La reelección de Lilia Cedillo, se dará en el marco de la legalidad. Pero sobre todo por la labor que hizo en los primeros cuatro años al frente de la BUAP.
A estas alturas ni la propuesta de la exprimera dama del país, Beatriz Gutiérrez, podría arrebatarle la rectoría a la doctora. Con la agravante que ni por equivocación le interesa venir a Puebla. Y menos a encabezar la BUAP.
¡En caballo de hacienda!
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