Adrián Ruíz
En el alambre. Después de los días de asueto por la Semana Santa se darán cambios y movimientos en el gabinete de Alejandro Armenta. El improvisado gobierno requiere de ajustes para tratar de rescatar el barco hundido. El más significativo se dará en la Secretaría de Educación Pública -SEP- con la salida de Manuel Viveros Narciso.
El descontento general de secretarios, secretarías, directores y directoras estatales, con la represión de Alejandro Armenta, se refleja en la inoperancia. Y no es gratuita la inconformidad. Tienen marcas personales con subsecretarios, subsecretarias, subdirectores y subdirectoras, que hacen la vergonzosa labor de “celestinos”, para chismear todo lo que ocurre.
Uno de los secretarios con apenas 2 meses de haber asumido la Secretaría de Salud, Joaquín Espidio Camarillo en sustitución de Carlos Pacheco Oliver, ya está hasta la madre.
No lo dejan operar como secretario. Tiene “orejas” por todos los rincones de las instalaciones. Tarde se arrepintió de dejar su cargo en el ayuntamiento de Puebla. Cómo si ello fuera insuficiente le incrustaron a Hilda Vázquez, identificada por la corrupción que por años ha ejercido en la Secretaría de Salud.
Sobre Manuel Viveros Narciso, todo está dicho. La SEP, lo vio pasar de noche. Cómo secretario fue un cero a la izquierda. Puso a sus amigos de parrandas en subsecretarias y direcciones.
Una cosa es segura Viveros Narciso, pasará a la historia como uno de los peores secretarios de educación de Puebla. Y también uno de los más corruptos. Acorde con el gobierno de Alejandro Armenta, para no desentonar.
Desde luego Armenta, no se dispara en el pie con su cacaraqueada auditoría a la SEP de 10 años a la fecha. En el año 3 meses de Manuel Viveros, saldría más lodo del que podemos imaginar. La venta de plazas administrativas y educativas, las realizaron -él y grupo de alcohólicos- de manera grotesca.
El todavía secretario de la SEP, más preocupado porque lleguen los fines de semana, para agarrar la “jarra” que para mejorar el funcionamiento de la secretaría. Podrá dedicarle más tiempo a las parrandas.
Con todo y su pésimo desempeño como secretario de educación, Manuel Viveros, iniciará su promoción -campaña adelantada-, para buscar la presidencia municipal de su lugar de origen: el municipio de Yaonáhuac, ubicado en la Sierra Norte del estado poblano.
Alejandro Armenta le prometió hacerlo candidato de su pueblo -al menos eso asegura el secretario-. Y está seguro de ganar la presidencia municipal en un municipio con poco más 10 mil habitantes. Porque casi la mitad habla náhuatl y otra parte totonaco y mazateco, temas identificados y dominados por él.
No será el único movimiento en la débil estructura gubernamental de Alejandro Armenta. El plazo de algunos compromisos adquiridos en la campaña se venció. La gente que lo sigue hace años seguirá pegada a la ubre de presupuesto.
Por cierto a la SEP, llegará un maestro de nombre Ramón.
¡Alcohólico fuera de SEP!
Reporte del Informante
Evidencias irrefutables. El afán de montar historietas para hacer creer que el Cablebús es la solución del transporte público de Puebla. Exhibe la realidad del viacrucis diario de los miles de poblanos. Las tiras cómicas promocionadas por el gobierno del estado, dan fe del fracaso de la modernización y revista de las unidades de pasajeros.
Las perlas promocionales las hicieron sin pensar que los dardos se los auto dispara el gobierno estatal. La primera se refiere al ahorro de tiempo que los usuarios tendrán para trasladarse de diferentes lugares. Es tan falso como que la construcción no causará daño al ecosistema de la ciudad.
En el “brillante” diálogo se puede leer: ¡Maldición otra hora perdida en el tráfico!
Y aún falta para llegar a casa. Expresión de un señor llamado Roberto.
Una de las góndolas responde:
¡Hola Roberto! ¡Ya no más tráfico lento!.
Una vez a bordo Roberto exclama:
¡Vaya!
¡Esto es increíble!
¡Ya llegué!
¡Y solo 20 minutosl
¡Una hora menos en el tráfico… y más tiempo con mi familia!
La segunda historieta es más contradictoria. Muestra a una joven mujer renegando contra el transporte público -tiene razón porque se trata de lo que padecen a diario los usuarios. Además de la deplorables condiciones de las unidades-.
La joven sin nombre dice: Por eso odio viajar en combi…. Nunca hay espacio y siempre hay gente así -se refiere a un acosador.
Una vez arriba del Cablebús, este le asegura: ¡Aquí viajas segura y sin acoso!.
La joven feliz exclama: Aquí hay CAMARAS y todos VAMOS SENTADOS. ¡Nadie te acosa! ¡Qué diferencia!
Por último la góndola feliz asegura: Yo te cuido porque mereces viajar ¡SEGURA, FELIZ Y LIBRE!
El mensaje crudo y real del propio gobierno del estado -Alejandro Armenta- es que el transporte público terrestre es una mierda. Contrario a lo que afirma en sus mañaneras en compañía de la corrupta secretaria de Movilidad y Transporte, Silvia Tanús, que se cuenta con un transporte moderno y adecuado.
¡Pónganse de acuerdo!
ru*****@***il.com




