Adrián Ruíz
Se llama Martha Silvia L, le dicen la “Tlacuacha”. Se trata de una mujer -se dedicaba al comercio en el mercado Morelos- de 34 años de edad. Es madre soltera. El 11 de julio en un operativo impresionante de la Marina, fue capturada y vinculada al crimen organizado.
En el mapa delictivo en poder de la Secretaría de Seguridad Pública. El mercado Morelos, junto con el Hidalgo, la Cuchilla, Zaragoza, Zapata e Independencia, son focos rojos. La delincuencia es el sello distintivo de los centros de abasto.
La “guerra” desatada en los últimos seis meses, entre los diferentes grupos delictivos por apoderarse de los mercados ha sido intensa. En sus interiores se comercializa algo más que víveres y comestibles. Son mundos de billetes.
Los comerciantes son atrapados de una manera u otra por los grupos delictivos que operan desde narcomenudeo hasta homicidios. Por supuesto los “cabecillas”, no dan la cara. Utilizan a gente como la “Tlacuacha”, para concretar delitos menores.
Martha Silvia, en su puesto de venta de cemitas. Laboraba a diario en el Mercado Morelos. Con amenazas y estímulos económicos del actual grupo delictivo -la 28 de Octubre, fue reemplazada- que domina la plaza, para encargarse del cobro de piso.
Con apenas la primaria terminada, está lejos de ser el “cerebro” en Puebla de una organización como La Familia Michoacana. Para ser un brazo ejecutor poderoso de una célula delictiva, se requiere mucho más que vender cemitas y cobrar piso a sus compañeros comerciantes.
La aprehensión de la “Tlacuacha” en la colonia el Porvenir -al oriente de la ciudad-, de parte de la Marina. Fue mediante un operativo impresionante que abarcó cateos violentos de varios inmuebles de las colonias aledañas Santa Margarita y Xonaca. A Martha Silvia se le achacan varios homicidios.
Entre otros los de tres personas, cuyos cuerpos fueron abandonados en zonas cercanas a los mercados Hidalgo y Morelos. De acuerdo con la carpeta de investigación FGEP/CDI/HD/HOMICIDIOS-I/000326/2025. Misma que abarca también el delito de posesión de narcóticos y aparentes armas.
No es que Martha Silvia, sea una alma de la caridad. Pero de ahí a ser líder de la ramificación en Puebla, de la Familia Michoacana. Existe una largo trecho de criminalidad. La “Tlacuacha” expiatoria. Está entre dos fuegos: el de la justicia y la delincuencia.
En ambos será “quemada”. La alternativa más viable para conservar la vida, será: aguantar vara y pasar unos años en prisión. No tiene otro camino si también pretende proteger a su familia.
¡Entre dos fuegos!
Reporte del Informante
Sin escape. ¿Hasta dónde un gobernante puede confiar en la rectitud de su secretario de Seguridad Pública?. ¿Hasta dónde un mandatario puede ignorar, los vínculos que pueda tener con la delincuencia?. En la dinámica delictiva que vive el país sólo hay una sopa: “O le entras” “O le entras”. Sería ingenuo creer que la policía no le entre a la corrupción.
Los responsable de la Seguridad Pública, pasan por alto que su labor principal es: brindar protección a la ciudadanía. Sin embargo el importante cargo les abre puertas para innumerables negocios. Los ilícitos son los mejor remunerados.
Nadie rechaza “cañonazos” millonarios. La seguridad pasa a segundo plano cuándo hay dinero de por medio. Los encargados de la Seguridad Pública. Desde los altos mandos hasta los de menor rango. Conocen la peligrosidad del crimen organizado. Por ello prefieren la unión a la confrontación. Obtienenayores dividendos con la alianza.
Los hilos de la delincuencia se mueven desde el más alto nivel. Pretender “maquillar” el vínculo del poder con el hampa. Es un “engaño” que el pueblo ya no se traga.
Alimentar y acrecentar al monstruo de la delincuencia por beneficios económicos. Tiene como costo: daños irreparables en la ciudadanía y el país. Estar etiquetados como uno de los países más peligrosos del mundo. No es algo como para presumir. Por la alianza existente. El crimen se salió de control.
Siempre ha habido delincuencia en Puebla. Pero nunca en la proporción actual. De seis años a la fecha los delitos se dispararon en más del 100%. Aunque las cifras del Poder Judicial, digan lo contrario.
¡Sin control!
ru*****@*****il.com




