Adrián Ruíz
Todos contra todos. Los millones de pesos que circulan a diario en la Central de Abasto, atraen como la miel a las moscas. Los enfrentamientos entre “supuestos” líderes de comerciantes, agrupaciones y autoridades. Se suscitan a diario. Todos sacan provecho de una fuente inagotable de recursos.
La noche del pasado miércoles, “alguien” o “algunos”, provocaron un incendio en la nave de lácteos. Lo que desembocó en la arbitrariedad de decomiso de mercancía del comercio informal.
El jueves fue un día inhábil para decenas de comerciantes, quienes inician actividades en las madrugadas en la Central de Abasto. Líderes y autoridades no los dejaron vender. Aunque les prometieron que este viernes. Las actividades volverán a la normalidad.
Mientras tanto la mercancía de quienes empezaron a trabajar el miércoles. Les fue decomisada. Sin derecho a recuperarla. Lo que redunda en cuantiosas pérdidas.
Al mismo tiempo fuentes de La Entrega al interior de la Central de Abasto, aseguraron que el incendio en el local de productos lácteos, fue provocado intencionalmente. Cómo un mensaje siciliano con dedicatoria a todos los comerciantes que se nieguen a pertenecer a una agrupación o a la regularización del ayuntamiento de Puebla.
La mañana del jueves anduvo muy activa en el interior de la Central de Abasto, Erika Díaz, líder del Consejo Taxista de Puebla. Y según sus propios gritos única cabeza de los comerciantes del lugar.
Con la prepotencia que caracteriza a la expareja sentimental del líder cetemista Leobardo Soto e hija del extinto Pedro Díaz. La ahora protegida de Alejandro Armenta, azuzó a algunos de los comerciantes para que acudieran al palacio municipal a protestar.
Erika Díaz igual que Leobardo Soto, sin expertos en provocar conflictos contra la administración municipal. Contra el gobierno estatal no lo hacen porque la primera tiene el respaldo de Alejandro Armenta, para seguir explotando al gremio taxista. Y para formar agrupaciones ilegales.
Para tener una idea clara del “chueco” comportamiento de Erika Díaz -aprendido de Leobardo Soto-. Basta revisar la demanda por despojo que le interpusieron su progenitora y su hermana -pero esa es otra historia-.
¡Ambiciosa protegida!
Reporte del Informante
Todos al circo. Extra, extra el circo ha llegado a Puebla. La invitación es extensiva a chicos y grandes. Pero principalmente a los “acarreados” de la burocracia estatal a quienes les “empujaron” boletos para la pelea de Gabriela Sánchez contra Tamara DeMarco.
Por supuesto el anfitrión: Alejandro Armenta -sin vela en el entierro por tratarse de una función privada. No del gobierno del estado-, subirá al ring con el cinturón de título mundial -ojo interino- de peso mosca.
El título absoluto del Consejo Mundial lo ostenta la norteamericana: Gabriela Fundora. Joven monarca con apenas 22 años. Y la única campeona universal de peso mosca, reconocida por el CMB, OMB, AMB y la FIB. Nada más y nada menos ante quien Gabriela la “Bonita” Sánchez lo único que debe hacer es quitarse el sombrero.
La joven monarca reconocida por los cuatro organismos principales del pugilismo mundial. Se mantiene invicta en su carrera profesional. Con un récord de 19 peleas ganadas -18 por la vía del cloroformo y una por decisión-. Eso sí es algo que presumir de una verdadera campeona.
Así que no hay que dejarse engañar por Alejandro Armenta y José Sulaimán, con una “Bonita” que no lo es. Una funcionaría que ni por asomo se acerca. Y una boxeadora de medio pelo.
Por cierto el mismo sábado los verdaderos aficionados al boxeo de calidad. Preferimos ver la pelea por el campeonato mundial súper welter del CMB entre Sebastián Fundora -hermano de Gabriela- contra Keith Thurman.
Los hermanos Fundora son los únicos fraternos campeones mundiales de boxeo. Ambos dentro del grupo de élite de pugilistas con reconocido cartel en el universo del pugilismo.
Si gustan que les tomen el pelo con una función de boxeo mediocre con la participación de una peleadora mediocre como Gabriela Sánchez. Puede acudir al auditorio GNP, dónde atestiguará un espectáculo circense de cuarta.
¡Mediocre boxeadora!
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