jueves, julio 23, 2026
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Costo político

Adrián Ruíz
¿Quitar o sostener?. El dilema de Alejandro Armenta, para solucionar el conflicto de la alcaldesa de Acatlán de Osorio, Guadalupe Bárcenas con el cuerpo de regidores y la población, tiene alto costo político. No es la culpabilidad de la edil por presuntas irregularidades de su administración. El problema real es la medición del costo que acarreará por cualquiera de las dos soluciones: quitarla o dejarla.
Mas allá de la culpabilidad de Guadalupe Bárcenas -es difícil creer lo contrario-. El gobierno estatal se encuentra entre la espada y la pared. Por un lado: mantenerla en la presidencia en contra de sus colaboradores y la gente -que supuestamente la llevaron al poder-. Es una medida que generará más conflictos.
Por otro lado si la destituye, el golpe directo lo recibirá el gobierno de Alejandro Armenta y Morena. Guadalupe Bárcenas, es una presidenta de las filas del partido guinda. Por lo que se trata de una representante de la 4T. Y en tiempos electorales no conviene manchar más la imagen de Morena -aunque tiene más manchas que un leopardo-.
El conflicto en Acatlán es más grave de lo que se imagina. Guadalupe Bárcenas, no sólo requiere de una auditoría como la que supuestamente le hace la ASE. Se necesita una investigación a fondo por los supuestos nexos con la delincuencia del lugar que involucra a los Rojos y Ardillos.
Entonces el panorama cambiaría radicalmente y por la gravedad de los actos, Guadalupe Bárcenas, no sólo sería objeto de destitución para poner otro Consejo Municipal en el estado. Lo menos que le correspondería sería prisión. Y por supuesto ello implicaría un escándalo nacional para todo el gobierno de México.
El problema para el gobierno estatal es de tal dimensión que se maneja con pinzas. Desde el pasado 8 de junio, cuando la crisis estalló por la petición de los regidores y el síndico municipal de Acatlán, aprobaron en sesión de Cabildo promover la revocación de mandato de Guadalupe Bárcenas. Inició la confrontación política.
Luego siguieron las manifestaciones de la población. Para plantarse en Palacio Municipal. Entonces sin opción intervino la Secretaría de Gobernación. Lugar en el que se encuentra entrampado el conflicto bajo el argumento: privilegiar el diálogo.
Lo único que no se dialogó fueron las destituciones del secretario de seguridad pública y esposo de Guadalupe Bárcenas, Juan Alberto Domínguez López, quién por órdenes de la Secretaría de la Marina, fue cambiado de adscripción. Y del secretario general del ayuntamiento Álvaro Cruz Martínez.
El reloj de la bomba de tiempo sembrada en Acatlán. Empezó su cuenta regresiva. No hay marcha atrás. La explosión es inevitable. Sea cual sea la determinación del gobierno.
¡Sin salida!
Reporte del Informante
“Tamalera” incongruente. A reserva de detallar en otra Entrega el “fiestón” que con motivo de los XV años de una de sus nietas, organizó la “Tamalera” -Laura Artemisa- el sábado pasado. Les podemos adelantar que “echó” la casa por la ventana.
Contrario a la austeridad que finge en las visitas a colonias de Puebla con marcada pobreza y marginación. La “Tamalera”, realizó una fiesta en la que el derroche económico brotó de manera escandalosa.
Y no era para menos la oportunidad de rodearse de gente del magisterio, fue propicia. Al mismo tiempo de quedar bien con maestros, maestras y personal administrativo. Aprovechó para pedir el apoyo en sus aspiraciones -fallidas por cierto- de hacerse de la candidatura por la presidencia municipal.
Laura Artemisa, tiene cierta influencia entre el magisterio. Por su servicio en la SEP. Aunque tampoco los profesores la ven con buenos ojos. Saben mejor que nadie como se ha manejado. La corrupción y nepotismo de la “Tamalera” al interior de la secretaría son ofensivos en grado superlativo.
Tanto como la ofensa de la fiesta de su nieta. El gasto excesivo en lujos superfluos, es un detalle que para la “Tamalera” no tiene la menor importancia. Dinero es lo que le sobra a una indigna representante de la austeridad de la 4T.
La Secretaría del Bienestar -a su cargo- da para eso y mucho más. Le alcanza para una fiesta lujosa. Y el financiamiento de una campaña adelantada. Laura Artemisa, derrocha millones de pesos en sus constantes recorridos por la capital poblana, para conseguir que la gente la identifique -por lo menos-, porque aceptarla: imposible.
Entonces porque no darse el lujo de un fiestón, dónde los tamales no formaron parte del menú. Esos los reserva para el pueblo.
¡Cuál austeridad!
ru*****@***il.com

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