Adrián Ruíz
Lo mejor está por venir. Cuando Pepe Chedraui Budib, dice que lo que viene será bueno para la capital poblana. Se refiere a todo lo que engloba el beneficio de poblanas y poblanos. Los gobernantes suelen tener “buenas” intensiones en campañas. En los hechos se quedan en discursos huecos.
Las cifras y cantidades de inversión en obras y servicios que reveló en la rendición de cuentas anual. Por supuesto que son importantes. Sobre todo para dar a conocer en que se gastan los recursos del ayuntamiento poblano.
Cómo en todas las actividades en las que hay dinero de por medio. Las cuentas claras concretan amistades largas. Y el edil poblano dio muestras de fomentar la camaradería con los gobernados. Faltan muchas cosas por hacer. Y Pepe Chedraui lo sabe. Pero necesita más tiempo.
A diferencia de otros gobernantes. Chedraui Budib, se enfocó en trabajar. Dejó pasar ataques. La prudencia y sapiencia política. Le aconsejaron no contestar a las bravatas. Al evitar “engancharse” en pleitos de vecindad. Ganó en aceptación de la ciudadanía. Ahora mismo es el único gobernante con la mayor aceptación de poblanas y poblanos.
A pesar que tres años de administración son pocos para cambiarle la cara a Puebla. Y a cualquier ciudad capital. Sobre todo por el insalvable obstáculo de un presupuesto raquítico -8 mil millones de pesos-, para cubrir las enormes necesidades en todos los rubros.
Pepe Chedraui, con visión de empresario y administrador. No se quedó con los brazos cruzados. Y consiguió que un hombre de negocios de la envergadura de Carlos Slim, volteará la cara hacía Puebla. Para invertir 4 mil millones de pesos en el rescate de una zona “muerta” -Paseo de San Francisco-.
Si conseguir que en Puebla se invierta la mitad del presupuesto anual. No es bueno para la ciudad y los poblanos como lo fotografían los secretarios del gabinete estatal. Y volver a la vida activa a un lugar que murió por la falta de inversión. Entonces nada de lo que se haga vale la pena.
Y todo porque el responsable directo se llama: Pepe Chedraui. Pero que tal que otro y otros funcionarios públicos hubieran logrado convencer a Carlos Slim para que apostara 4 mil millones de pesos. Entonces los que se desgañitan en contra. Se desharían en elogios y gritarían que se trata de un hecho insólito. De algo histórico.
Por supuesto que la cercanía -parientes políticos- con Carlos Slim, jugó un papel fundamental para convencerlo. Los factores de confianza. Habilidad de negociación. Y su labor como alcalde, hicieron que el millonario empresario le diera el ansiado si. Fue una labor de meses de trabajo y reuniones. No se trató de una ocurrencia.
La clase de un político se mide con un metro especial. Antes que registrar los centímetros de estatura como servidores públicos. Tienen que mostrar su educación como personas. Es parte fundamental de la aceptación o rechazo. Y si a eso le agregan que anteponen la falsa verborrea a los hechos. Lo demás sale sobrando.
Y Pepe Chedraui, podrá tener muchos defectos como los tenemos todos los humanos. Pero la educación y clase de un señor. Antes que la patanería del común de los políticos. Lo colocan como una persona que respeta y a la que se le respeta.
La diferencia de comportamiento es la educación que mamó en las aulas universitarias. Pero sobre todo en el seno familiar. Son valores que forjan a la gente bien. El dinero es secundario. Se puede ser millonario o pobre. Pero con la moral como distinción principal. Y Pepe es de esas personas. ¡Qué difícil es ser un caballero a la medida!.
¡No cambies!
Reporte del informante
Unión delictiva. Lo que ocurrió -ayer- en Huejotzingo, fue un encuentro entre deshonestos corruptos. Roberto Solís, edil municipal y Francisco Sánchez, secretario de seguridad pública estatal, cruzaron miradas y abrazos de complicidad en el informe del primero.
El falso informe de la administración de los últimos meses de Solís Valles. Es del mismo calibre que él y Francisco Sánchez, dicen combatir a la delincuencia en Huejotzingo y el estado poblano. Para ellos representa la llave abierta de recursos millonarios. Lo único que hacen es recoger las cuotas puntualmente.
Poblanas y poblanos estamos a merced de la delincuencia organizada, la desorganizada y la oficial. La última es la más peligrosa porque opera con credenciales de funcionarios, ediles, diputados, senadores y los que se les sumen. Y por supuesto de marinos y secretarios de seguridad pública. Crean o no el grave peligro que acecha a los que vivimos en Puebla, es más grande de lo imaginable.
¡Peligro a la máxima potencia!
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