Adrián Ruíz
Sin seriedad. La mala fama del boxeo profesional, obedece a varias circunstancias. Muertes sobre el ring. Peleas arregladas. Alcoholismo, drogadicción. Pero sobre todo la falta de profesionalismo en la decadencia de los pugilistas.
Los ejemplos de campeones que se convirtieron en ídolos de México. Y que tocaron fondo por sus adicciones y excesos, sobran. Entre muchos otros Jaime “Pajarito” Moreno, Raúl “Chango” Casanova. Más recientes: Rubén “Púas” Olivares, José Ángel “Mantequilla” Nápoles y Ultiminio “Sugar” Ramos.
Todos y cada uno monarcas nacionales y mundiales -cuándo los títulos valían-. Y todos y cada uno acabaron en la miseria. Después de fortunas y fama, vendieron hasta los cinturones que ganaron -Olivares y Nápoles-.
En desgracia regresaron de sus retiros para causar lástima. Retornaron a los cuadriláteros para ganar un poco de dinero. Su cartel y cualidades habían pasado a la historia. Y de paso arrastraron el prestigio y credibilidad del boxeo -el verdadero. No los circos-.
Toca el turno de arrastrar más al fondo del fandango a María Anastasia Juárez Trejo, La “La abuela Anastasia”. La excampeona mundial en dos divisiones -peso mosca y gallo-. A sus 46 años, pretende que poblanas y poblanos le crean que librará una pelea digna ante Gabriela Sánchez -boxeadora poblana-.
Es entendible que María Anastasia, quiera exprimir hasta la última gota de su grandeza sobre los cuadriláteros. Lo que no se vale es que muestre falta de profesionalismo. E intente que con su sola presencia la afición poblana al boxeo, se tragué la carpa barata que montarán en el estadio Hermanos Serdán el próximo 5 de diciembre.
En el baúl del olvidó Anastasia Juárez, dejó la seriedad y profesionalismo que la llevó a la cima del boxeo femenino mundial. Tan sin chiste será la pelea contra Gabriela Sánchez, que en lugar de prepararse. Asiste a conciertos artísticos en el norte del país, sin importarle en lo mínimo que la contienda está a la vuelta de la esquina.
La señora de 46 años de edad, está en todo su derecho de divertirse como mejor le convenga. Lo que no tiene derecho es burlarse de la afición poblana. Los que asistiremos a la carpa barata. Pagaremos un boleto. Y lo menos que esperamos es una pelea profesional.
La “Barby”, protagoniza peleas “callejeras”. Cómo la librada con una señora en un evento a la que en mala hora fue invitada María Anastasia. Está enfocada de lleno a su intervención sabatina en la funciones nocturnas de “telerisa”.
Tampoco Gabriela Sánchez, puede presumir ser un ejemplo de profesionalismo. Está más ocupada en otras labores. Muy diferentes a una batalla de box profesional.
¡Arrastrar la cobija!
Reporte del Informante
El incendio en el Pabellón Olímpico del gimnasio Mario Vázquez Raña -Unidad deportiva en la colonia Maravillas-, ocurrido la mañana de este martes. Es consecuencia de la falta de mantenimiento de las instalaciones. El lugar hace meses es utilizado como bodega -basurero-.
La página Inspiración Deportiva -hermanada con Reporte del Informante-, dio a conocer en exclusiva el incendio, provocado por un corto circuito. El humo que salía de la instalación, se veía desde la autopista a Tehuacán.
El llamado Pabellón Olímpico -que de Olímpico no tiene nada-. Hace meses dejó de servir para la práctica de deportes como lucha olímpica, boxeo, karate y otras disciplinas de piso. Las colchonetas y aparatos se incendiaron.
La promesa de la Secretaría del Deporte: el “Pabellón Olímpico, será rehabilitado”. Sin que ocurriera por lo menos la intención de volver a darle vida. Ahora sí tendrá que ser habilitado. Y dejar de ser el basurero de la Unidad Deportiva.
Se trata de una construcción que consiste en una galera, techada con lámina. Carece de la mínima infraestructura para la práctica deportiva. Por esas razones la utilizaban como resguardo de todas las cosas inservibles que acumula la Unidad Deportiva.
Es un espacio desperdiciado que jamás fue útil. Con seguridad las cuotas que se cobran a los usuarios son insuficientes para mejorar las instalaciones. Ni siquiera el servicio de agua caliente en los baños y alberca puede ser abastecido.
La Unidad Deportiva Vázquez Raña, nunca consiguió ser un centro deportivo de primera. Las carencias han sido el sello de la casa. Por lo que el fin del Pabellón Olímpico. No es ninguna sorpresa para nadie.
¡Unidad abandonada!
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