Adrián Ruíz
Innecesario ridículo. Cuando la “tamalera” -Gabriela Sánchez-, apareció en el escenario político aldeano. Parecía que se trataba de una broma. Ahora con un proyecto estructurado desde el “capricho” es una pésima caricatura. ¿Acaso la señora no tiene el mínimo sentido común para percatarse que el ridículo como política es superior que como mediocre boxeadora?.
Nadie en Puebla -salvo los “acarreados”-, en plenitud de facultades y con criterio propio. Apostaría por la “tamalera” -Gabriela Sánchez- para que nos gobierne. La congruencia dice: ¿Quién es políticamente? ¿De dónde salió? ¿Por qué la necedad de encumbrarla?.
La “ tamalera” es una doña nadie. No es nada para poblanas y poblanos. Sólo existe en el multiverso que le han creado. Sin importar humillar a la “panadera” Laura Artemisa, quién con toda la corrupción que arrastra a cuestas. Al menos cuenta con una trayectoria. Contrario a Gabriela Sánchez. Y sin embargo la “bajaron” para abrirle paso cínicamente.
Además de “humillante” se trató de una acción grotesca. Alguien con dignidad hubiera renunciado a seguir en el gobierno que le recetó una “mentada” para favorecer a una figura de barro. Pero se la quitó con que es una persona “institucional” y leal. Para todos se trata de una “agachona”.
Ser engañado es pecar de ingenuidad. Pero dejarse engañar conscientemente: es estupidez superlativa. Se puede ser ignorante, sin capacidad política. Incluso soñar que puede aspirar a gobernar una ciudad como Puebla. Pero de eso a que crea que es posible. Raya en una ceguera incurable.
Gabriela Sánchez, ha sido vestida con El traje nuevo del emperador -El rey desnudo de Christian Andersen-. Cómo el afamado cuento infantil el mensaje de advertencia no tiene pierde: no tiene porque ser verdad lo que todo mundo piensa que es verdad. En resumen un rey es engañado con un supuesto traje invisible que sólo él cree vestir. Pero en realidad se pasea desnudo y el pueblo se burla de él.
De igual manera la “tamalera” se engaña y la engañan. Con un poco de materia gris se percataría de la farsa a la que se presta. Ni todo el aparato gubernamental. Es suficiente para convencer al potencial votante de la ciudad capital.
A la señora le encanta el exhibicionismo y la mentira. Ni siquiera pudo manejar la Secretaría del Deporte. Su ineptitud, fue el distintivo. Les contamos como uno de los eventos emblemáticos de la dependencia: el Maratón de Puebla -que alguna ocasión tuvo el distintivo de Internacional-, estuvo a punto de no realizarse.
La competencia de atletismo a un mes -noviembre- de realizarse como cada año. Acaba de ser avalado por la Asociación Poblana de Atletismo. No había arreglo finalmente la negociación -$$$- se aterrizó. Se tratará de un Maratón al vapor. Y quien creen que fue designado para organizarlo: el oportunista de siempre Roberto Ruiz Esparza. Ya nos imaginamos que clase de carrera va a ser.
Por ejemplos negativos como este Gabriela Sánchez, no debería presumir que “renunció” a la Secretaría del Deporte, por “congruencia” para competir por la candidatura. La ineptitud que la exhibió en los dos años al frente es su triste realidad.
Si la “tamalera” no pudo sacar adelante una súper secretaría creada exprofeso para catapultarla a los cuernos de la luna. Administrar la ciudad de Puebla, equivaldría a portar el vestido de la vergüenza.
Pareciera que Puebla, tiene excedente de ingresos. O que la mayoría del dinero no corresponden a la cuenta pública corriente. Pero que además no saben en qué gastarlos. Y lo hacen deliberadamente en el capricho llamado: Gabriela Sánchez.
¡”Tamalera” desnuda!
Reporte del Informante
Función ignorada. Un ejercicio exprés de La Entrega y equipo de Reporte del Informante, sobre la opinión de colonos y habitantes de unidades habitacionales como Agua Santa, San Bartolo y San Ramón -entre otras-, sobre su asistencia a la marcha de Gabriela Sánchez del sábado. Arrojó una respuesta mayoritaria: no fuimos, ni supimos y aunque nos hubiéramos enterado tampoco iríamos a perder el tiempo.
Lo que equivale a que el paseo sabatino innecesario de la “tamalera” y compinches. Nadie lo creyó. Fuera de la burocracia forzada a acudir a la marcha. Para el resto de la población pasó desapercibida. Los habitantes de colonias y unidades habitacionales del sur poniente, sur oriente, nororiente y sitios de la periferia de la ciudad ni por enterados estuvieron del montaje de la doña.
¡Ni por enterados!
ru*****@***il.com








